Canarias es un paraíso fiscal. Canarias cuenta con un régimen económico-fiscal diferenciado respecto al resto del Estado Español. Un régimen económico y fiscal conocido como el REF. En la propia exposición de motivos del variopinto régimen ya se esgrimen razones históricas en la configuración del mencionado REF. Hechos históricos como la ley de puertos francos canarios del siglo XIX, que tendría aplicación hasta el principio de la guerra civil española, o el anterior Régimen Económico Fiscal de Canarias de 1972, al que viene a sustituir el actual de 1994. Se trata pues de una mera actualización del pacto colonial, por el que la burguesía criolla canaria y el Estado español pactan estrecha colaboración con dos objetivos principales, uno para cada cual, el primero, el de los primeros, el de la burguesía canaria no es otro que asegurarse un marco de ayudas y evasiones fiscales que les haga rentable mantener viejas y poco innovadoras estructuras de negocio, mientras que el otro objetivo, el del Estado español, no viene a ser otro que mantener contenta y a raya a la burguesía local, a la vez que explota los recursos de la colonia, sobre todo turísticos, y mantiene un mercado de dos millones de personas donde implantar a sus grandes oligopolios transnacionales.
El REF y la ley estatal de 1994 que le da cuerpo contiene entre otras cuestiones ayudas para el transporte entre la colonia y la metrópoli, es en el REF donde se recoge el descuento por residente canario en el transporte de personas entre Canarias y Europa, limitación o supresión de ciertos impuestos relacionados con transacciones patrimoniales-empresariales y un elenco de medidas económicas como la ZEC que en su mayor parte en caído en saco roto, cuando no en el olvido. Aparte de todo ello, el REF tiene un singularidad aún más específica. Una figura económica-jurídica que lo hace único en el ámbito económico y fiscal del Estado español, se trata de la Reserva de Inversiones en Canarias, el otro famosísimo acrónimo canario, la RIC.
Explicándolo concisa y brevemente, la RIC consiste en una evasión legal de impuestos por la que el empresariado canario tiene la potestad de evadir el 90% de la base imponible del impuesto de Sociedades en caso de Sociedades empresariales, o del IRPF si se trata de empresas regentadas por personas físicas y como tal tribute su actividad empresarial. La evasión del 90% de los mencionados impuestos ha de tener una justificación, justificación que se busca es la inversión.
Así es que la totalidad del impuesto devengado, ese 90%, ha de ser invertido en la actividad empresarial, con ello se dice que se busca una mayor competitividad de la empresa canaria, que gracias al ahorro del pago del impuesto tiene la posibilidad de autofinanciarse una parte de la inversión empresarial que en la propia actividad y productividad de la misma ha de revertir. Así pues, el articulado de la RIC, que como decíamos se encuentra dentro del REF, menciona 3 supuestos generales en los que se ha de invertir el capital devengado de los impuestos evadidos. El primero; La adquisición de activos fijos situados o recibidos en el archipiélago canario necesarios y utilizados para la propia actividad empresarial. El segundo; La compra de deuda pública de las diferentes administraciones públicas canarias siempre que la mencionada deuda se emita para la creación de infraestructuras o la mejora del medioambiente, y dichas actuaciones se financien al menos un 50% a través de fondos RIC. En el caso de no haber deuda pública para las mencionadas cuestiones, excepcionalmente también se permite, simplemente, adquirir deuda pública de las administraciones públicas canarias. Por último, el tercer supuesto; la suscripción o adquisición de acciones de empresas domiciliadas en Canarias y que tengan previstas inversiones relacionadas en el primer supuesto, es decir, empresas que tengan previsto invertir los fondos de la RIC en activos fijos relacionados con la actividad empresarial. Como último apunte técnico en cuanto a la RIC se trata es que las mencionadas inversiones han de ser materializadas en 3 años a lo sumo, además de que las mencionadas inversiones han de ser materializadas en el propio archipiélago.
Una vez explicado qué es la RIC, debemos profundizar un poco en para qué se utiliza realmente y sobre todo qué impacto tiene la misma en el conjunto de la economía canaria. Como decíamos, el primer supuesto para el que se puede dotar la RIC es para la adquisición de activos fijos relacionados y en post de la propia actividad empresarial. Primeramente debemos explicar qué es un activo fijo. Un activo fijo es aquel que no varía en el ciclo de explotación de la empresa. Por ejemplo, el local donde una inmobiliaria vende pisos, es un activo fijo, nunca los pisos que la inmobiliaria pretende vender. Los ordenadores utilizados para controlar el proceso de producción es un activo fijo, por ejemplo. Así pues, ateniéndonos al primer supuesto de inversión en activos fijos, vemos como la RIC se usa, para dos cuestiones principalmente, para la rehabilitación o mejora de los activos fijos de la empresa (reforma de espacios de producción, compra de maquinaria, coches de empresa, productos informáticos y de tecnología), así como, también se usa para la compra de suelo y de establecimientos (terrenos, viviendas, locales, naves) para un supuesto uso relacionado con la actividad empresarial que se desarrolle.
Y es aquí donde tenemos que detenernos y remitirnos a nuestra experiencia visual en el archipiélago. ¿Cuántas promociones inmobiliarias no hemos visto como el mensaje de “Apto para Ric”? No pocas, más bien al contrario demasiadas. Vemos así como una evasión legal de impuestos dirigida a mejorar la competitividad de la empresa canaria, a crear riqueza y trabajo para el conjunto de la economía canaria, se convierte pues, en una evasión de impuestos muy dada a invertir, sin control gubernamental alguno, en bienes inmuebles que para nada, en muchos de los casos, se pueden relacionar con la actividad propia de la empresa, no con el desarrollo de ésta, sino que son bienes adquiridos con una simple misión especulativa. Así pues, en pleno estallido de la burbuja inmobiliaria, debemos, más que nunca, denunciar este hecho y decir claramente que la RIC no ha servido para lo que en un principio estaba concebida, sino para meras cuestiones especulativas, además de para que unos pocos privilegiados, la burguesía canaria, pueda solventar fácilmente los escollos impositivos. Así, podemos afirmar que la manida RIC para nada ha servido en orden a diversificar la economía canaria, sino que más bien al contrario, la han herido de muerte, manteniendo, aún más si cabía, la inversión inmobiliaria, manteniendo hasta la saciedad el binomio turismo-construcción.
Eso por un lado, en cuanto a la funcionalidad de la RIC desde un punto de vista meramente económico-liberal. Yendo más allá, llegando al aspecto social, también podríamos decir socialista, de la cuestión, vemos como la RIC es un instrumento puramente evasivo, con muy poca justificación ya desde el ámbito liberal y menos desde el social. Vemos como las grandes empresas, que son las que en su mayoría se aprovechan de la RIC puesto que el ahorro de impuestos es más que significativo y por tanto atractivo, no revierten a la sociedad una parte de sus beneficios, acrecentando aún más las desigualdades, y no ya económicas, ni de clase, que también, sino acrecentando la desigualdad fiscal entre los que más tienen, las grandes empresas, los grandes capitales, perjudicando a los que menos, a las pequeñas empresas y los asalariados y asalariadas canarias. Además de todo esto, ya no tienen con tener un mecanismo que les haga ahorrar un 90% de impuestos con la justificación de revertirlos en la economía isleña, sino que ahora pretenden, no son pocas las bocas burguesas y de sus representantes políticos que lo predican, ahora pretenden, como decía, ir más allá, poder materializar la RIC fuera de Canarias, poniendo sus ojos, mejor dicho, garras, en el continente, en África. No les basta con defraudar legal y públicamente al resto de trabajadores y trabajadoras canarias, ya les sobra hasta la excusa de la inversión en el archipiélago para defalcar impuestos, su cinismo, el de la burguesía canaria y el de sus representantes no tiene límites, cuan verdaderos estafadores de un pueblo entero.
La RIC, en el período de 1994-2006, los primeros 12 años de funcionamiento, ha supuesto una evasión de impuestos a la hacienda pública canaria de aproximadamente 20.000 millones de Euros. Para que nos hagamos una idea, 5000 millones de Euros más que los recortes últimos del gobierno del Estado. La RIC ha supuesto 20.000 millones de Euros de estafa, de estafa legal al resto de los canarios. Ha supuesto que 20.000 millones de Euros se hayan quedado en las mismas manos burguesas, negando cualquier justa redistribución de la riqueza. Hagamos un ejercicio de imaginación por un momento, e imaginemos 20.000 millones de Euros en 12 años gastados en educación profesional e universitaria de calidad para nuestro pueblo.
Imaginemos que una parte de esos 20.000 millones de Euros, que en estos 4 años no contabilizados serán más, pues imaginemos una parte de ese dinero invertido en cooperativas de trabajadores agrícolas e industriales. Imaginemos una parte de ese dinero creando una red de energía limpia y sostenible para nuestro país que nos hiciera posible soltarnos del yugo dependiente del pétroleo. Imaginemos una parte de ese dinero invertido en recuperación ambiental, no sólo para proteger lo que ya tenemos, sino para recuperar aquello que en las últimas décadas hemos perdido, algo que no sólo irá en beneficio del medioambiente, sino del turismo y por ende, de la economía canaria. Imaginemos ese dinero invertido socialmente donde queramos. Ahora abramos los ojos, y miremos la realidad que rodea nuestro país, miremos si la RIC ha mejorado nuestro sistema productivo, si ha vuelto más competitiva la economía canaria, si ha servido para crear puestos de trabajo estable, sabemos que no. Sabemos que sólo ha servido para que unos pocos privilegiados conserven su estatus y su capital, sabemos que es sólo, una más, revisión del pacto colonial entre la burguesía canaria y el Estado Español, para que quede todo como está. Los primeros mantienen su estatus personal, el poder, y los segundos mantienen la explotación de la colonia, los dos hacen lo mismo, explotar a un pueblo en su propio beneficio. Canarias es un paraíso fiscal, y así nos va.
