Prensa, radio y televisión recogen estos días una palabra sobre el resto, una ante todas, recortes. Da igual el signo ideológico del diario que se lea, de la radio que se escuche o de la televisión que se vea, todas recogen los recortes. Y no es que ahora, aún más, estos mass medias estatales y canarios sean fanáticos del fútbol o del presunto arte-asesino taurino, no. Recortes sólo son los de Zapatero.
Y cogió recortes Zapatero de lo que se le mandaba a hacer. Mucho se ha especulado sobre si fue el Obama, por lo visto 15.000 millones de Euros se recortan por teléfono, la Merkel o la Europa. Tanta especulación en balde para aclarar lo que ya está claro de per se. Y es que sobra decir, que lo mandó, el que todo lo manda, el de arriba, el Capital, ese al que los capitalistas llaman eufemísticamente, el mercado.
Puestos a recortar abrió la poda el gobierno español. No podía podar a los banqueros, !qué va¡, no podía podar en gasto militar, !Viva Afganistán¡, a la iglesia tampoco iba a quitar. Muchos menos hablar de recuperar impuestos de redistribución de la riqueza como el de patrimonio o el de sucesiones, no podía subir los tramos del IRPF a los que más tienen, ni invertir en una política de eficaz de vigilancia fiscal, nada de eso Zapatero podía aceptar.
Empezó el recorte y como siempre, se intenta pelar a quienes ya apenas tienen pelo. A los de siempre. Se recorta en dependencia, quitando la retroactividad de la prestación, que en Canarias (Gracias, Inés Roja) tardan una media de 2 años en llegar. Se recorta en maternidad quitando la prestación de los 2500 euros por hijo nacido o adoptado, como si ya tener y mantener un hijo fuera fácil, no se podía mantener la prestación por tramos de renta, como, por otra parte, hubiera sido lo mejor desde un principio, no, se tenía que cepillar de golpe, !Qué no estamos en elecciones hombre¡. Se recorta en obra pública, mejor dicho, se recorta una barbaridad en obra pública. En un Estado con regiones totalmente carentes de infraestructuras, regiones olvidadas de la mano de Dios en post de Madrid y el Gran Norte. Un estado que sobrepasa el 20% de parados, sin contar con los parados maquillados, necesitado, ahora más que nunca, de la iniciativa estatal para crear empleo presente y futuro. Se recorta, mejor dicho se congela la revalorización de las pensiones, no afectando a las pensiones mínimas, en torno a los 400 euros, ni a las no contributivas, esto es lo que había que hacer, no se podía recortar considerablemente el tope máximo de pensiones, que está en torno a la escalofriante cifra de los 3500 euros, teniendo en cuenta que el tope mínimo, aproximadamente 400 euros, es un poco más de la mitad que el Salario Mínimo Interprofesional. No se podía ir a sistema de pensiones más justo, equitativo y equilibrado, en el que se subiera la pensión mínima, pero se bajará aún más en proporción el tope máximo, no, esto puede parecer de izquierdas.
En esto es en lo que hay que recortar, en prestaciones sociales y en potencial creación de empleo, esto es lo que sobra. El argumento, el de siempre, el de abrocharse el cinturón. Pedirle abrocharse el cinto a quien ya no tiene pantalones, seguramente el banco se los quitó junto a su casa. Pedirle que se abroche el cinturón a una familia que tiene una boca nueva que alimentar, a quien tiene a un familiar discapacitado que cuidar, a los jubilados que malviven en situaciones del todo ruinosas, a los de siempre. Mientras tanto, los de siempre, los otros, los que imponen y mandan, los que han quitado toda soberanía a los Estados, los que realmente han generado la crisis, no nos engañemos, para enriquecerse todavía más, a esos mejor dejarlos quietos, no vaya a ser que se vayan. El capital y sus secuaces que quede impoluto, que no se manche. Todo amparado en la reducción del déficit, en la presunta panacea neoliberal de contar con Estados que no puedan endeudarse, aunque dicha deuda sea admisible y sobre todo, asumible. El motivo, y el objetivo, reducir el Estado a su mínima expresión, reducir su capacidad de endeudamiento y por tanto de inversión pública y social, privatizar, en buena medida, lo que éste venía dando, más de lo mismo, otra cortina de humo. Mientras tanto, el proletario, tiznado de vergüenza, manchado por unos que se hacen llamar de Izquierdas. Zapatero se quitó la careta y recortó, anda que no recortó.
