lunes, 18 de enero de 2010

Crónica de una invasión anunciada

Noticia extraída del corresponsal en la capital de los EEUU de la agencia EFE, publicada el pasado día 15 de Enero de 2010.

“EE.UU. enviará en los próximos días nuevas dotaciones militares a Haití, entre ellos varios buques de guerra y helicópteros, lo que hará que se multiplique su presencia militar de 1.000 a 10.000 soldados antes del lunes, según el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen”.
Además de esto, prosigue la noticia

“El destructor “Higgins” también se encuentra en la zona para labores de búsqueda, socorro y apoyo, así como varios barcos medianos de la Guardia Costera con sus helicópteros, que ya están prestando su apoyo a la población Una compañía de la 82 División Aerotransportada de EE.UU., formada por unos 100 soldados, se encuentra ya en Haití preparando el campamento para la llegada durante el fin de semana, del resto de la brigada (unos 3.500 soldados de Infantería del Ejército de Tierra).
En el curso de la próxima semana llegarán otros dos buques de guerra que llevan helicópteros: el crucero “Normandy” y la fragata “Underwood” ambos equipados con misiles dirigidos.

"También irá el buque “Bataan” de asalto anfibio que tiene capacidades similares a las del portaaviones “Carl Vinson” , acompañados por las otras dos naves del grupo de asalto anfibio, el “Fort McHenry” y el “Carter Hal”
Agencia EFE a 15 de Enero de 2010



El imperio no ha esperado ni una sola semana para asomar sus devastadoras garras. Mientras la capital del país caribeño, Puerto Príncipe, y la nación entera se sumen en la más absoluta ruina, mientras los haitianos se esmeran, con lo que tienen y lo que no tienen, en sacar a sus compatriotas de los escombros, mientras las familias entierran, cuando no queman en espantosas barricadas, a sus seres queridos, mientras un país entero llora de terror y el resto del mundo muestra justificada solidaridad, mientras todo ello ocurre, el imperio no tiene mejor solución que invadir militarmente un país entero.

Así como todo movimiento militar-imperialista tiene un fin económico, todo movimiento militar-imperialista ha de tener una justificación, una excusa. El imperio las usa con una facilidad pasmosa y en su capacidad inventiva también está la de ponerles nombre, desde la guerra por la libertad de los pueblos, por la seguridad de los ciudadanos imperiales hasta la última moda, la justificación preventiva. Todo ello ya lo teníamos visionado, todo menos aprovechar la devastación accidental de un país entero para poner a alcance de tiro el desarrollo y la libertad soberana de los pueblos de América Latina. Acaso cree alguno de ustedes que toda esta movilización norteamericana no está enfocada a un uso concreto, el posicionamiento de tropas militares en orden controlar con mayor eficacia todo el caribe, así como todo el frontal norte del subcontinente sudamericano. Acaso no
es esta ocupación militar, tapada de misión solidaria, coincidente con los recientes acuerdos adopados por los EEUU con el narcoestado colombiano para intensificar la presencia militar estadounidense en aquel país colombino. Acaso se necesita un ejercito entero, 10.000 soldaditos mercenarios, armados hasta las trancas, para levantar escombros, sanar heridos, repartir alimentos, recrear las infraestructuras necesarias, dar cierta seguridad al devastado país, así como, y no nos olvidemos de esto también, para ayudar al pueblo haitiano a dar correcta despedida a sus familiares, amigos y conocidos ya perecidos en la debacle. Seguramente no, si lo que se pretende es ayudar al desvalido pueblo haitiano.

Ante esta ocupación, cínica, malvada e inhumana donde las haya, recordando siempre que hablamos de invasiones militares, no son pocos los dirigentes sudamericanos que han alzado sus quejas y han mostrado su más que justificada preocupación. Son ellos los legitimados para pedir al imperio que cese en sus intenciones, son ellos que aún estando en una situación económica ruinosa, como el caso de Cuba, desde el segundo día de la catástrofe tenía un contingente de unos 400 médicos dispuestos a salvar el mayor número de vidas posible. O como el caso de Venezuela, que ya antes del terremoto prestaba su solidaria cooperación con el pueblo haitiano y que tras el terremoto del pasado 12 de Enero ya ha comunicado que Haití dispondrá de tanto petróleo venezolano como necesite para superar este duro golpe y reconstruir en lo posible el país caribeño. Es así como se ayuda a un pueblo desinteresadamente, son ustedes el ejemplo.
Me lo dijo Obama.

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